Un ansiano viudo con sus perros Coral y Comera se encontraba sentado en su sofa acarisiando a cada uno. En el tocadiscos se escuchaba su cancion favorita, en eso Cometa sale disparado tirando algunas cosas de valor, el ansiano abrio sus ojos como platos y corrio como pudo a recojerlas cosas, entre ellas habia un portaretrato, lo tomo dulcemente y lo coloco en el centro de la mesa.
Con sus perros salio al exterior con ese brillante sol. Entre una panaderia y una zapateria habia una floreria muy popular entre los habirantes, como cada semana compor una docena de rosas, la mitad rojas y la otra blacas. Camino hasta la quinta avenida, en el esquina habia una tienda de antiguedades, Coral y Cometa se sentaron justo a lado de su amo. El ansiano volteo de derecha a izquierda cinco veces, espero y espero, paso una hora, dos, tres, cuatro horas y ella nunca llego. El ansiano nuevamente se sientio mal su esposa fellesida no llego.
Todos los dias el anciano iba a ese lugar, donde la conocio al salir de esa tienda para volverla a enamora.
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